Quienes se alojan en la Hospedería de Loarre suelen llegar atraídos por la monumentalidad de su castillo, pero a pocos kilómetros les espera otro de los grandes iconos paisajísticos de Aragón. Los Mallos de Riglos, enormes formaciones rocosas de tonos rojizos que se elevan de forma casi vertical sobre el valle del río Gállego, constituyen uno de los escenarios naturales más impresionantes del norte de España.
Este territorio forma parte del denominado Reino de los Mallos, una comarca natural donde la geología, la biodiversidad y las actividades al aire libre han creado uno de los destinos más atractivos para viajeros activos, fotógrafos, senderistas y aficionados a la observación de aves.
Qué son los Mallos de Riglos
Los mallos son gigantescas formaciones de conglomerado modeladas por millones de años de erosión. Algunas de estas paredes verticales superan los 300 metros de altura y constituyen uno de los conjuntos geológicos más singulares de Europa.
La localidad de Riglos, situada al pie de estas moles rocosas, ofrece una de las imágenes más reconocibles de Aragón. Desde sus calles se contemplan perfiles tan emblemáticos como el Pisón, el Firé o el Puro, nombres bien conocidos entre escaladores de todo el mundo.
La mejor época para visitarlos es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas permiten recorrer cómodamente los senderos y la luz resalta el característico color rojizo de la roca.
La ruta circular de los Mallos
Una de las experiencias más recomendables consiste en realizar el sendero circular que rodea los mallos. Este recorrido permite contemplar las formaciones desde distintas perspectivas y conocer mejor la dinámica geológica que dio origen al paisaje.
La ruta tiene una dificultad moderada y puede completarse en unas dos horas y media. Durante el recorrido aparecen numerosos miradores naturales desde los que se obtienen excelentes panorámicas del conjunto y del valle del Gállego.
Es una excursión adecuada para familias acostumbradas a caminar y para viajeros que buscan una actividad accesible sin necesidad de contar con experiencia en montaña.
Un paraíso para la observación de aves
Los Mallos de Riglos forman parte de una de las principales zonas de nidificación de aves rapaces del noreste peninsular. Los enormes paredones constituyen refugios ideales para especies como el buitre leonado, el alimoche, el halcón peregrino o el águila real.
Uno de los espectáculos más impresionantes tiene lugar al final de la tarde, cuando decenas de buitres regresan a sus nidos planeando sobre las corrientes térmicas que ascienden desde el valle.
Los aficionados a la fotografía de naturaleza y al turismo ornitológico encuentran aquí uno de los enclaves más valorados de Aragón.
Escalada internacional en Riglos
Desde hace décadas, Riglos figura entre los destinos de escalada más prestigiosos de Europa. Sus paredes verticales atraen cada año a deportistas procedentes de numerosos países que buscan enfrentarse a algunas de las vías más emblemáticas del continente.
Incluso para quienes no practican este deporte, resulta fascinante observar el movimiento de los escaladores sobre paredes aparentemente imposibles mientras se disfruta de una comida o una bebida en alguna de las terrazas del pueblo.
La presencia de esta actividad ha contribuido a dinamizar la economía local sin alterar el carácter auténtico de la localidad.
Agüero y los otros mallos menos conocidos
Riglos no es el único enclave del Reino de los Mallos. A pocos kilómetros se encuentran los Mallos de Agüero, quizá menos conocidos internacionalmente, pero igualmente espectaculares.
El pequeño pueblo de Agüero conserva además un interesante patrimonio histórico presidido por la iglesia románica de Santiago. El entorno ofrece varias rutas senderistas de baja dificultad que permiten combinar patrimonio y naturaleza en una misma jornada.
Para quienes desean escapar de los lugares más concurridos, Agüero constituye una excelente alternativa.
Murillo de Gállego y las actividades de aventura
A orillas del río Gállego se encuentra Murillo de Gállego, considerado uno de los principales centros de turismo activo de Aragón.
Gracias a las aguas del río y a la orografía del territorio, aquí se desarrollan actividades como rafting, kayak, hidrospeed, barranquismo y rutas guiadas de senderismo.
El tramo del Gállego comprendido entre Murillo y los Mallos es uno de los más apreciados de España para el descenso de aguas bravas y ofrece experiencias adaptadas tanto a principiantes como a usuarios experimentados.
Una excursión perfecta desde Loarre
La proximidad entre la Hospedería de Loarre y el Reino de los Mallos permite organizar cómodamente una excursión de medio día o una jornada completa. La combinación entre patrimonio medieval, paisajes geológicos únicos, senderismo y observación de fauna convierte este itinerario en una de las mejores experiencias que pueden realizarse en la provincia de Huesca.
Para muchos viajeros, la visita a los Mallos de Riglos termina convirtiéndose en uno de los recuerdos más sorprendentes de su viaje por Aragón. Un territorio donde la naturaleza ha creado algunos de los paisajes más espectaculares de la Península Ibérica.



