A pocos minutos de Zaragoza, se encuentra la Ruta del Vino de Calatayud, un destino donde no solo descubrirás vinos únicos y llenos de personalidad, sino también una gastronomía sorprendente, una naturaleza desbordante, una arquitectura singular y una oferta constante de actividades al aire libre. La Ruta del Vino de Calatayud propone una escapada completa en la que es posible disfrutar de todo al mismo tiempo. ¿Qué significa exactamente? Sigue leyendo.
Calatayud es la segunda ciudad más importante de la provincia de Zaragoza, tanto por su relevancia económica y cultural como por su tradición vitivinícola. Y si su importancia es indiscutible, también lo es la facilidad para llegar hasta ella. A tan solo 25 minutos de Zaragoza se encuentra una de las experiencias enoturísticas más interesantes de España, mientras que desde Madrid es posible disfrutar de una copa de vino en menos de una hora gracias al tren de alta velocidad.
Para quienes valoran la comodidad y la accesibilidad, Calatayud es una elección ideal. Además, los aficionados al vino pueden combinar fácilmente esta ruta con otros grandes destinos enológicos aragoneses, como la Ruta del Vino Campo de Borja o la Ruta del Vino de Cariñena, situadas a menos de 60 kilómetros.
Calatayud, un territorio vitivinícola excepcional
Con viñedos que superan en muchos casos los 1.000 metros de altitud, Calatayud es una de las zonas productoras de vino más elevadas de España. Esta circunstancia explica en parte la extraordinaria calidad de sus vinos. El cultivo en laderas favorece una ventilación natural constante que aporta frescura, carácter y personalidad a las uvas.
La variedad estrella es la Garnacha Tinta, con la que se elaboran algunos de los vinos más prestigiosos de la denominación. A partir de ella nacen los llamados vinos premium de Calatayud, producidos en pequeñas cantidades a partir de viñas viejas de más de cincuenta años y de bodegas con una tradición que supera los dos siglos y medio. Muchos de estos viñedos se orientan al norte para preservar mejor la humedad y mantener temperaturas equilibradas.
Junto a los vinos procedentes de viñas viejas destacan también los tintos jóvenes, caracterizados por su intensidad frutal, sus matices minerales y una amplia gama cromática que va desde el rojo cereza profundo hasta los reflejos violáceos más brillantes. Son vinos elegantes, persistentes y equilibrados, con una graduación alcohólica mínima del 12,5%.
Igualmente reconocidos son los vinos rosados elaborados con Garnacha Tinta. Frescos, aromáticos y luminosos, constituyen una de las opciones preferidas durante los meses de verano.
Los vinos blancos de Calatayud, elaborados principalmente con variedades como Macabeo, Garnacha Blanca, Monastel y Provechón, destacan por su equilibrio aromático y su notable estructura, con graduaciones que parten del 10,5%.
Las bodegas de la Ruta del Vino de Calatayud
Las cinco bodegas que forman parte de la Ruta del Vino de Calatayud pueden visitarse durante todo el año. Sus propuestas incluyen recorridos por viñedos, visitas guiadas, degustaciones de vinos tintos, rosados y blancos, así como muestras de la gastronomía local.
Las bodegas que integran esta exclusiva ruta son:
- Raíces Ibéricas
- Bodegas Esteban Castejón
- Bodegas Langa
- Bodegas San Alejandro
- Bodegas Virgen de la Sierra
La cercanía entre todas ellas permite organizar las visitas de forma libre. También existe la posibilidad de descubrir la comarca a través del Bus del Vino, una propuesta que combina visitas a bodegas con experiencias relacionadas con la cultura y la naturaleza del territorio.
Gastronomía y tradición
Aunque el vino es el gran protagonista de cualquier viaje a Calatayud, constituye solo una parte —aunque esencial— de la riqueza gastronómica de la comarca. En la zona encontrarás más de una decena de restaurantes donde degustar algunos de sus productos más emblemáticos, como el apreciado ternasco aragonés, verduras procedentes de cultivos locales y el congrio, herencia de los antiguos intercambios comerciales mantenidos durante siglos con Galicia.
Para quienes disfrutan de los sabores dulces, la experiencia continúa con una selección de postres tradicionales elaborados a base de bizcochos, frutas confitadas y chocolates artesanos. También en este ámbito Calatayud presume de un importante legado histórico, ya que fue aquí donde se elaboró por primera vez chocolate en Europa. El acontecimiento tuvo lugar en 1543 en las cocinas del célebre Monasterio de Piedra.
Este emblemático cenobio puede integrarse fácilmente en cualquier itinerario de la Ruta del Vino. En las dependencias que antiguamente ocupaba la bodega monástica se encuentra hoy el Museo del Vino de Calatayud. La visita constituye un excelente complemento a la experiencia gastronómica, ofreciendo un recorrido por la historia vitivinícola de la comarca, las variedades de uva cultivadas en la zona y las distintas técnicas tradicionales de elaboración del vino.
Cultura y naturaleza en Calatayud
Como parte del extraordinario patrimonio histórico y arquitectónico de Aragón, Calatayud conserva un importante conjunto de monumentos mudéjares declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO. A ello se suma la presencia, en pleno casco histórico, de una pequeña sinagoga datada en 1368, vestigio de una de las comunidades judías más importantes de la región antes de la expulsión y la Inquisición.
El edificio, ubicado junto a la muralla del castillo de Doña Martina, en la zona donde se encontraba la antigua judería, ha sido restaurado y puede visitarse en la actualidad, constituyendo un valioso testimonio de la presencia sefardí en la ciudad.
La riqueza artística de la comarca continúa en numerosas iglesias, torres y edificios históricos donde conviven elementos góticos, mudéjares y barrocos. Entre los conjuntos más destacados figuran las capillas de la Virgen de Peana, en Ateca; la Virgen de Malanca, en Torrelapaja; y La Esperanza, en Bubierca.
La Ruta del Vino de Calatayud presume además de un extraordinario patrimonio natural, con nada menos que doce espacios protegidos donde es posible observar aves rapaces y disfrutar de paisajes de gran belleza.
El enclave más destacado es el entorno natural del Monasterio de Piedra un espectacular oasis de vegetación oculto entre las montañas aragonesas. Sus senderos permiten recorrer durante más de dos horas y media un paisaje único de cascadas, lagos, cuevas y rincones naturales de gran valor paisajístico.
Información adicional
Dirección: Ctra. de Valencia, 8, 50300 Calatayud (Zaragoza)
Correo electrónico:info@rutadelvinocalatayud.com
Teléfono: +34 976 884 260
Sitio web:www.rutadelvinocalatayud.com
Twitter: @Rutacalatayud
Facebook: @RutadelvinoCalatayud
Instagram: @Rutadelvinocalatayud
Autobús:
Agredabus
Bus del Vino:
goya@rutadelvinocampodecarinena.com
Tren:
Distancia desde Zaragoza: 85,4 km
Distancia desde Madrid: 238 km
Distancia desde Barcelona: 387 km



