Durante nuestras últimas vacaciones en Aragón, no queríamos perdernos la famosa Ruta del Vino del Somontano… ¿Qué mejor plan para aprovechar el buen tiempo y la cultura gastronómica de la región? Pero, como ocurre a menudo cuando se viaja en familia, surgió la gran duda: ¿qué hacer si viajamos con niños?
Por suerte, en el hotel donde nos alojábamos nos hablaron de un concepto nuevo:
enoturismo familiar. En el Somontano, el mundo del vino no es solo para adultos, y te sorprenderá descubrir cuánto pueden disfrutar los niños en una visita a una bodega.
Una experiencia para toda la familia
Antes de que alguien se alarme: estas experiencias no están pensadas para que los niños prueben vino, sino para acercarlos a todo lo que rodea su elaboración, especialmente el mosto y los productos agrícolas relacionados.
Y lo cierto es que la experiencia fue sorprendente: conseguimos disfrutar de una tradición española milenaria todos juntos, cada uno a su manera.
Muchas bodegas ofrecen este tipo de actividades diseñadas para integrar a niños y adultos en una experiencia compartida.
Nuestra visita: Bodegas Enate
En nuestro caso, elegimos visitar Bodegas Enate, ubicadas en Salas Bajas, a unos 10 km de
Barbastro, una localidad conocida por su excelente gastronomía aragonesa.
Durante la visita, los niños participaron en actividades sensoriales relacionadas con los productos agrícolas: identificaron sabores dulces, amargos y ácidos a través de juegos con hierbas y alimentos, utilizando los cinco sentidos.
Aprendieron mientras jugaban, y salieron entusiasmados: no dejaron de hablar de la experiencia durante el resto del viaje.
Un recorrido didáctico también para adultos
Los adultos también disfrutamos mucho. Un experto nos guió en una cata de vinos de Viñas del Vero, planteada como un juego sensorial.
Tuvimos que oler los vinos, identificar aromas, observar sus colores y describir lo que percibíamos. Después, el guía explicaba cada vino y sus características.
Aprendimos cómo el color puede indicar el tiempo en barrica o el nivel de acidez. Fue, literalmente, una clase de vino divertida y accesible.
Una inmersión en la cultura del vino
Rodeados de viñedos bañados por el sol, la experiencia fue una auténtica inmersión en la tradición vinícola española.
Una forma diferente de conocer Aragón: no como simples turistas, sino conectando de verdad con su cultura y su territorio.
Dónde comer en Barbastro
- Restaurante San Ramón del Somontano
- Restaurante Flor
- Taberna El Patio
- Restaurante Bodega del Vero
Dónde alojarse
- Casa La Barbacana
- Hostal Palafox
- Hotel Restaurante Pirineos



